Del odio al amor. Conflictos entre hermanos
Entender los conflictos de nuestros hijos para poder acompañarles
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Un reto muy habitual de crianza en familias con dos o más hijos es la de sobrevivir a los constantes conflictos entre hermanos. Algunas veces estos conflictos son tan frecuentes que terminan afectando el ambiente familiar.
Primero de todo me gustaría que te quitaras las “gafas adultocéntricas” con las que interpretamos absolutamente todo el mundo que nos rodea para poder entender estas situaciones. ¿Te has parado alguna vez a pensar que tú has elegido a tu pareja con quien tener hijos? ¿Y, a pesar de las afinidades y de tomar una decisión consciente, a veces surgen conflictos?
¿Te has parado a pensar que tu hijo no ha elegido tener hermanos?¿Ni la personalidad de estos?¿Y que tiene que compartir la mayoría de lo que posee con ellos?¿Y que “compiten” por los mismos recursos? Además, en muchos casos tus hijos están de lleno en la construcción de su propia identidad.
¿Te das cuenta de que con todo eso que les pasa además les estamos pidiendo que hagan una gestión emocional y regulación de las propias emociones que muchas veces a nosotros como adultos nos cuesta aplicar con éxito?
Entender esto es primordial. El conflicto es inherente al ser humano. Somos seres sociales y necesitamos tiempo y práctica para socializar de manera eficaz y funcional.
La relación entre hermanos se construye con el tiempo. Tenemos que dejar que se conozcan, y en este proceso tenemos que saber que van a surgir conflictos. Y cuando la familia es un entorno seguro, este podrá ser un espacio de práctica y aprendizaje.
Uno de los errores más comunes cuando aparecen conflictos entre hermanos son las intervenciones de los padres y las madres. Como adultos nos cuesta sostener el malestar de nuestros hijos y tenemos tendencia a sobreactuar y a hacerlo antes de tiempo.
¿Qué pasa cuando intervienes antes de tiempo?
Lo más habitual es que si intervienes en un conflicto entre hermanos emitas un juicio de valor y te posiciones a favor de uno. Entonces todo cobra una nueva dimensión. Ya no están compitiendo para ver quien juega con el coche, sino a ver quien tiene el voto a favor del padre o la madre. Todos los niños desean ser vistos y valorados. Cuando entras en esta dinámica de juicio lo que haces es animar a que tus hijos busquen tu reconocimiento en sus conflictos, olvidándose de lo más importante, buscar estrategias para resolverlos de forma autónoma.
Por tanto, si no les das la oportunidad de poder gestionar sus propios conflictos no pueden practicar, y por ende no pueden aprender. Necesitan poder equivocarse y practicar.
Ya pero… ¿Y si el conflicto llega a las manos?
Evidentemente no vamos a permitir que se hagan daño. Es nuestra responsabilidad como progenitores protegerlos. Y nuestra intervención será diferente según el momento madurativo en el que se encuentren nuestros hijos.
En caso de tener que intervenir es importante tener en cuenta algunas cuestiones importantes:
No emitas un juicio de valor ni te posiciones. No sabes que es lo que ha pasado ni que están sintiendo tus hijos. Emitir un juicio y posicionarte hará que el conflicto aumente de dimensiones
Valida siempre sus emociones, de todos los hijos implicados, sean cuales sean
En caso de tener que intervenir, y en función de la edad, céntrate en la resolución del conflicto. Poder poner palabras a eso que ha pasado muchas veces es suficiente para que tus hijos se den cuenta del conflicto y puedan buscar alternativas por sí mismos.
Cuando esto no es suficiente, acompáñales a que sean ellos mismos quienes encuentren una solución. Recuerda, el conflicto es suyo y pueden encontrar la solución
Si observas que el conflicto se ha estancado o que tus hijos no lo están resolviendo de forma exitosa, puedes proponer alternativas aceptables en función de los valores que sean importantes en tu familia. Ofrece alternativas conductuales centradas en la solución.
Y recuerda lo más importante. No intervenir antes de tiempo. No juzgar. Validar emociones. Ofrecer alternativas de conducta.
Cada familia es única. Si los conflictos entre tus hijos te desbordan y afectan la dinámica familiar, podemos ayudarte. No dudes en ponerte en contacto a través del formulario de contacto.